Interfuerza

REFLEXIONES 2008


OLOR GRATO A DIOS

“Porque para Dios somos grato olor de Cristo” (2 Co. 2:15)


Hoy en día, cuando un atleta o un equipo deportivo obtiene el triunfo, la victoria es celebrada y los vencedores son festejados. Hay vítores para los triunfadores, quienes llenos de satisfacción y profunda alegría, lucen orgullosos el trofeo que obtuvieron a costo de sacrificio y férrea disciplina. ¿Cuánto dura esta euforia? ¿Cuántas veces se repiten estos triunfos? Algunas veces la miel de la victoria es bebida con frecuencia, otras veces pasan años para volver a sentir la gloria del triunfo y en muchas más, es flor de un día. Campeones van, campeones vienen, luego, el olvido.

Con Dios no es así, la Biblia dice que él “nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento. Porque para Dios somos grato olor de Cristo” (2 Co. 2:15,16).

¡Qué consideración tan especial de parte de Dios para aquellos que hablan de Cristo!

Las circunstancias en las que en muchas ocasiones se lleva a cabo esta hermosa labor, algunas veces en franca dificultad y tribulación, bien merece de parte del Señor tal consideración. Palabras de aliento como éstas son las que requieren vidas esforzadas y algunas veces sufridas, que siembran la preciosa semilla (Sal. 126:5,6). Estas vidas son en este mundo el auténtico perfume de Dios; son vidas de las que se desprende ese exquisito aroma, ese suave olor de su conocimiento y que se despide por el sacrificio y entrega que Dios percibe como grato olor de Cristo

A estas vidas Dios las lleva en triunfo siempre. ¡Cuán justo es nuestro Dios!

Hablar de Cristo, llevar el olor de ese conocimiento a quien no lo tiene es una encomienda. El mensaje es hermoso, son gratas nuevas al pecador, “porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”(Jn. 3:16) y porque “también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante (Efesios 5:2).Pero hay una nota triste en todo esto, porque si bien es cierto que muchos abren su corazón a Cristo y aquí el grato olor de Cristo es de vida para vida, muchos también lo endurecen quedando en incredulidad y aquí el grato olor de Cristo es olor de muerte para muerte.

Al hablarle a usted de Cristo, Dios le manifiesta por medio de nosotros el olor de su conocimiento y así somos en su gracia infinita, olor grato para él, pero no deseamos que ese grato olor sea para usted, olor de muerte, por lo que le invitamos a que abra su corazón a Cristo, crea en él con todo su corazón y lo reconózca como su Señor y Salvador.

Usted tiene la decisión, no la retarde.

Envianos tu duda o comentario sobre este artículo Imprime (PDF)


Responsable: Publicaciones "El Sembrador".
Para escuchar su punto de vista nos ponemos a sus órdenes en elsembrador@elsembrador.org.mx